martes, 19 de septiembre de 2017

Entrevista a Joan Llensa

1 —¿Quién es Joan Llensa?
Joan Llensa es un creador de historias que vive en la tierra de los volcanes, la Garrotxa. Un soñador a quien le gusta inventar historias para distraer los demás y evadirlos de la rutina diaria. Pero ante todo un aprendiz de la vida, un padre a tiempo completo y un creyente en lo increíble.

2 —¿De dónde surgen estos relatos ambientados casi en su totalidad en la zona de la Garrotxa?
Su nacimiento viene directamente relacionado por preguntas del tipo: ¿Y si…? ¿Qué sucedería si…? Cada una de ellas ha surgido de momentos muy diferentes en mi vida. Ya sea por una de las anteriores preguntas como de un simple comentario de un compañero de trabajo, de imaginar que podría suceder si se siguiera cierto camino o decisión.
El hecho de haberlos ambientado en la comarca de la Garrotxa en un principio fue como un acto reivindicativo. Todos estamos acostumbrados en leer o ver películas ambientadas en grandes ciudades y lugares muy conocidos. Pero yo me dije: Joan, ¿por qué no podrían ocurrir cosas extraordinarias aquí al lado?
Y así lo hice. Y me da la sensación de que fue un acierto ya que ahora, alguno de los escenarios de los relatos, se pueden visitar sin problemas.

3 —¿Hay algún relato al que le tengas especial cariño? ¿Por qué?
Es muy difícil (imposible) que me decante por uno. Cada relato tiene ese algo especial que lo hace único con sus propios sentimientos y anécdotas. Aún así, diré dos:
Vecinos Infames lo disfruté mucho. Al tratarse de un cuento clásico de terror y que tiene la chispa originaria en la curiosidad humana, me sentí muy cómodo escribiéndolo.
Yo lo escribiré. Fue otro de los que me encantó escribir. Poder relatar un supuesto fin del mundo ambientándolo en Olot, capital de la comarca, fue una experiencia fantástica. De hecho, éste relato fue uno de los más aclamados y, por petición popular, muy pronto verá la luz la novela basada en el mismo.

4 —Si me tuviera que quedar con algún relato, me quedaría con El regalo. ¿Qué nos puedes decir de él?
El regalo es un relato muy especial para mi. Nació en un momento de mi vida que era todo nuevo debido a que mis hijos eran aún muy pequeños. El hecho de tener que estar a todas horas pendientes de ellos, que cada situación requería de un compromiso total y una conversación con una amiga que me dijo “al fin, éste fin de semana nos vamos solo, sin niños”, me hizo tejer la trama de la historia.
Por supuesto que, de entre toda esta planificación real o que parte de la realidad, se tuerce y entremezcla con lo fantástico. A mi no me gusta decir que son relatos de terror, más bien diría que son inquietantes por que parten de una cotidianeidad que todos conocemos.

5 —¿Cómo fue trabajar con tu hijo en el tema de las ilustraciones?
Lo pasemos genial. Ivan es un niño maravilloso que desde muy pequeño tenía la capacidad de plasmar ideas en dibujos. Me encanta verlo con su bloc de dibujo dando rienda suelta a su imaginación. En un principio surgió como un deseo que formulé en mitad de una tertulia, un simple “Sería muy chulo que Ivan me hiciera algunos dibujos para la antología”, y de allí se me fue metiendo en cada neurona hasta que se lo dije muy serio. Su respuesta fue un “vale” a secas. A partir de ese momento fuimos hablando de qué dibujo sería el más adecuado a cada relato. Y creo que hasta que no tuvo el libro en las manos y pudo ver las ilustraciones en el, no fue realmento consciente de ello. Ahora, cuando menos lo espero me suelta: “¿Papá, quieres que te haga un dibujo para un libro?”

6 —¿Qué dificultades has encontrado a la hora de auto publicar estos relatos?
Si te soy sincero, no me gusta mucho pensar en las dificultades en publicar y demás trampas que existen en este mundillo. Tampoco fui muy consciente de ello hasta que me lancé de cabeza a cumplir mi sueño. Yo me quedo en lo genial que ha sido poder controlar todo el proceso de creación, edición y demás. Que una editorial convencional apueste por uno es muy difícil (por no decir imposible) y auto publicar “Todo lo que no puedes ver”, me ha permitido conocer la reacción de los lectores, abrirme a un círculo más amplio y crecer como autor y persona.
Además, tuve la inmensa suerte de contar con el apoyo de grandes amigos que sí están metidos en el ajo y me han aconsejado y guiado muy bien.

7 —¿Quiénes son tus referentes?
Uno de los que más me remueve es Stephen King, y creo que decir los porqués sería una perdida de tiempo. Desde joven que éste autor me atrapó y ahora soy incapaz de soltarlo.
Edgar Allan Poe no puede faltar. Es un maestro en el manejo de la intensidad, la oscuridad, el miedo… por muchas veces que hayas leído uno de sus relatos, cuando regresas a ellos es como una bofetada en los morros. Un genio.

8 —¿En qué proyectos estás metido ahora?
En septiembre será el lanzamiento de Condenados: El secreto de Iris, mi primera novela crossover juvenil bajo el sello Ediciones Atlantis. Me hace mucha ilusión que esta historia vea la luz y que una editorial me de la oportunidad de publicar en su sello. La historia gira entorno a Iris, una joven que ve la muerte de quienes están cerca de ella y deberá hacer frente a un mundo nuevo que se abrirá a sus ojos plagado de monstruos, magia y fantasía, pero también amor.
Te dejo la sinopsis de Condenados:
“Desde muy pequeña, Iris ha tenido la capacidad de ver a través de los sueños la muerte de quienes la rodean. Se siente culpable ante las muertes que no puede evitar y ahora, tras mudarse a un pequeño pueblo al nordeste de España junto a su desfragmentada familia, tiene la certeza de que la oscuridad viene a por ella. Y cuando la abuela Sión le revela que forma parte de cierto linaje antiguo de mujeres poderosas, Iris se da cuenta de que la realidad no es como imaginaba y de que la muerte no es como muchos dicen.
La vida de Iris está marcada por oscuros secretos, pero quien es capaz de escuchar, mirar y esperar, encuentra entre las sombras resquicios de luz. El resquicio de Iris es alguien que siempre ha estado a su lado intentando guiarla, sin que ella lo notara, y con quien acabará sintiendo un vínculo de auténtico amor.
Esta novela nos muestra que igual que los monstruos nos vigilan en la penumbra, los seres de luz también existen, impulsados por el amor incondicional que viven los protagonistas, un amor capaz de vencer a los monstruos más terribles y de mostrarnos dónde reside la fortaleza interior que convierte nuestra vida en lo que realmente queremos.
Un libro bello y oscuro que pone en escena el milagroso encuentro del cuerpo y el alma gracias a la fuerza del corazón”.

9 —¿Alguna manía a la hora de escribir?
Me gusta hacerlo en silencio. A ser posible a primerísimas horas de la mañana o por la noche, cuando todos duermen. Pero si las ansias me atrapan en la piscina, en la playa o donde sea, no me importa dejar todo y ponerme a crear mundos.

10 —¿Qué motivos darías a los lectores para que lean Todo lo que no puedes ver?
La diversidad de temas, de tramas, de puntos de vista… hace que puedas leerte un relato en un momento y dejar un tiempo hasta el segundo sin miedo a perder el hilo. También puedes leerlos del tirón sin problemas. Son de lectura sencilla y ágil, y están pensados para que una vez termines, tu mente siga pensando en ellos. Lectura entretenida y el descubrimiento de un autor que incluso puede que te guste. Y por qué lleva tiempo en el TOP de Amazon y sigue recibiendo buenas reseñas y opiniones.

Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.


Mucha gracias a ti, Anabel. Por dar una oportunidad a “Todo lo que no puedes ver”, y a éste nuevo autor.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Los Mandible


Prósperos y sofisticados, aunque también disfuncionales, los Mandible esperan la herencia del nonagenario patriarca. Pero como fallece en plena crisis, la lluvia de millones con la que contaban hijos y nietos se disipa en el aire. Y los miembros de esta familia de clase alta se ven envueltos en situaciones para ellos inauditas: Carter, incapaz de afrontar el pago de la residencia de su senil madrastra, se ve obligado a acogerla en su casa; Avery se indigna porque ya no puede permitirse comprar aceite de oliva; su hermana Florence tiene que alojar a familiares que se han quedado sin hogar en su pequeño apartamento; a Nollie, escritora que ha vivido felizmente expatriada en París, no le queda más remedio que regresar a un país que le resulta irreconocible... Sólo la generación más joven, representada por el adolescente Willing, bicho raro y economista autodidacta, es capaz de buscar salidas imaginativas a la crisis.

Los que dicen que el amor mueve el mundo es que no han leído Los Mandible. Una familia: 2029-2047, publicada por Anagrama y escrita por Lionel Shriver, que ya nos dejó a todos boquiabiertos con Tenemos que hablar de Kevin. Esta vez no tenemos que hablar de Kevin sino de economía, de dinero y de bienestar. Imagínense la situación: el dólar se ha derrumbado, la gente ha perdido sus ahorros o no puede disponer de ellos, los padres sacan a sus hijos de las universidades porque no tienen recursos, los salarios son tan bajos que los chinos fabrican en América, no hay suficiente agua para todos, una col en el supermercado vale 30 euros, ha cerrado Amazon y el New York Times, los libros sólo existen en el recuerdo y en las estanterías de algunos nostálgicos, Estados Unidos es mayoritariamente latina y habla español, los más jóvenes no saben escribir sus nombres a mano, y esto por nombrar sólo algunos datos de ese futuro que imagina Shriver y en el que la economía se ha ido al traste y nos ha hecho a casi todos vagabundos de la noche a la mañana. Se ha acabado la clase media, se ha acabado la seguridad. El futuro es un bosque borrado por la niebla. Porque sí, porque lo que realmente mueve el mundo moderno es el dinero.
            Lionel Shriver sabe cómo meter el dedo en la llaga, cómo hacer que la literatura desestabilice al lector, algo así como obligarte a atravesar un puente endeble por encima de un barranco. Y para ello recurre a una distopía en la que imagina un mañana cercano, dentro de doce años, para demostrarnos cómo dependemos del dinero, cómo esta sociedad se lo ha jugado todo a una carta, cómo la economía global –esa que nosotros no controlamos, ésa que se decide en los despachos– no sólo maneja nuestras vidas sino que tiene el poder de destrozárnoslas sin previo aviso. Y conocemos a los Mandible, una familia típicamente anormal que se da cuenta que se van a quedar sin la herencia del Gran Hombre (agente literario, por cierto) después de que el presidente americano, el latino Alvarado, haya decidido reiniciarlo todo y hacer que desaparezcan los ahorros de los ciudadanos. Así de duro. Para sobrevivir, los miembros de la familia acabarán todos bajo el mismo el techo y de esta forma, Los Mandible se convierte en una novela de terror por una razón muy sencilla: porque asistimos a la decadencia del ser humano, a cómo reaccionamos cuando nos quitan la seguridad, cuando lo único que importa es sobrevivir. Y así nace el racismo, el odio, las ganas de eliminar al otro; las rencillas, las angustias y la claustrofobia. Terror en estado puro en el que el monstruo es algo invisible que no se puede controlar: la economía.
            Lionel Shriver vuelve a ponerse el disfraz de narradora mordaz, de crítica irónica, con esa mirada tan suya capaz de ridiculizar al ser humano casi sin quererlo. Su estilo, contundente, con cierto abigarramiento, se pone al servicio de la historia. No hay prisas por contar, no hay ansias por que la trama avance. Se trata de observar, de dejar que los personajes actúen, y eso lo hace de maravilla. Los miembros de la familia Mandible se van definiendo a ellos mismos a medida que van saliendo –o los van echando- de su zona de confort hasta que pierden la cabeza, hasta que se dejan llevar por las pasiones, por las malas. En este libro son especialmente delicados los diálogos, porque a veces pecan de ser demasiado explicativos, como si los propios protagonistas supieran que alguien (el lector) los está escuchando-leyendo y tienen que dejarlo todo claro, clarísimo, para que no se pierdan, para que lo entiendan todo. Es quizás la parte más artificial. No hay de qué preocuparse: su virtuosismo descriptivo, su capacidad para contar los detalles sigue intacta, brilla más que nunca.
            ¿Y si el futuro fuera lo que ha imaginado Shriver? ¿Y si aún estuviéramos a tiempo de hacer algo? ¿Y si por el contrario lo único que nos queda es rezar para que nada cambie o para que todo esto estalle lo más tarde posible? Y todas las respuestas podrían estar en Los Mandible, esta historia sobre una familia en un escenario apocalíptico en el que el dinero es el único dios vivo y la única religión útil. Ya lo he dicho antes: literatura de terror en estado puro porque no hay nada más escalofriante, nada más paralizador que ver en lo que nos estamos convirtiendo y sospechar que nada se puede hacer por cambiar. Una novela sobre la ansiedad y la inestabilidad, sobre el infierno que supone no saber qué nos traerá el futuro (económicamente), sobre dejarnos desnudos en la jungla. ¿Podré vivir? ¿Tendré pensiones? ¿Y si me quedo sin nada? Lionel Shriver lo ha vuelto a hacer. ¿El qué? Dejarnos boquiabiertos, diseccionar lo que somos, quitarnos el aire en mitad de la lectura. Y nos enfrenta a un mundo, el que estamos construyendo, que vive un nuevo crack del 29.

sábado, 16 de septiembre de 2017

El color de los ángeles


Murillo, el más famoso pintor de ángeles, se ve envuelto en una oscura trama en la turbulenta, y a la vez devota Sevilla del siglo XVII Un día de enero de 1682 Bartolomé Esteban Murillo cae desde el andamio en elque pinta un cuadro. Obligado al reposo, se refugia en el recuerdo de su vida remontándose a su niñez y adolescencia en la aún poderosa Sevilla, ciudad que poco a poco entrará en su decadencia, asolada por las riadas del Guadalquivir o por epidemias como la de la peste en la que el pintor pierde a tres de sus hijos. Una Sevilla devota y lujuriosa, que se disfraza de la falsa alegoría de su glorioso pasado. Murillo, pintor de Inmaculadas, santos y milagros, también será el favorito de acaudalados mercaderes y aristócratas caprichosos. El mejor pintor de ángeles que se verá envuelto en un turbio asunto que descubre el lado lúbrico y secreto de una Sevilla contradictoria.

La talentosa Eva Díaz Pérez ha escrito este libro con colores. Con el negro ala de mosca, el rojo herida de santo, el blanco muerto, el azul de ultramar, el carmín de Indias y, cómo no, con el rosa carne de ángeles. Un banquete para los ojos, una avalancha de estímulos. La última novela de esta periodista y escritora se acerca a la figura del gran Bartolomé Esteban Murillo, el pintor sevillano del que este año se conmemora el cuarto centenario de su nacimiento (1617), para contarnos no sólo cómo revolucionó la pintura y cuál fue la fascinación que despertó entre sus coetáneos sino para darnos a conocer al hombre tras el artista, para acompañarnos de la mano en un tranquilo paseo por la Sevilla de la época, por las miserias y las bellezas de la que había sido la ciudad más importante del mundo. Y en este minucioso retrato cabe todo, sus gentes y sus supersticiones, sus vírgenes y sus pecadores, la lujuria y la devoción, los olores, la comida y, sobre todo, la luz que entra a raudales por entre las páginas. Recomienda el protagonista en un capítulo a sus discípulos: “Pintad el aire. Pintad el instante. Pintad el silencio”. Algo así hace también la autora en la novela El color de los ángeles, publicada por Planeta y llamada a convertirse una guía imprescindible sobre el genial pintor y su tiempo. Ella contagia el ambiente, ella cuenta la magia.
            Arranca la narración con un Murillo entrado en años, con la vista cada vez más incierta, con las manos cada vez más inseguras que, tras subirse a un andamio para pintar Los desposorios de Santa Catalina, cae y se ve obligado a permanecer en la cama, temiéndose lo peor: la muerte. Es este reposo el que lo lleva a recordar, a hacer balance, a fantasear sobre su vida y sus muchas muertes –las de sus hijos, su esposa-. Piensa en sus grandes obras y en sus grandes momentos, en los duros años de la peste, en las gentes que ha conocido, Velázquez, Miguel de Mañara o Juan Rana, y, sobre todo, en el papel de la pintura. Y ojo, porque tenemos aquí uno de los cimientos de la novela: las reflexiones sobre el arte, sobre sus responsabilidades y sus valentías, sobre su afán de inmortalizar lo mortal, sobre esa tendencia a embellecer lo feo y a denunciar lo triste. Y se van abriendo en la novela ventanas intelectualmente estimulantes, debates interesantísimos sobre la pintura, sobre su deber y su verdad. Hay escenas de gran ternura como las de su mujer, Beatriz, que, tras perder a sus tres hijos, se pasea por Sevilla buscando los cuadros en los que su marido pintó la cara de sus pequeños. ¿No es ése la intención última de cualquier artista, hacer eterno lo que no dura? Y Eva Díaz Pérez se siente como pez en el agua ante tales debates porque los aborda desde su conocimiento, desde su indiscutible lucidez. Y se preocupa de poner en valor su legado, de repetirnos que parte de la imagen que tenemos del Siglo de Oro es gracias a él, a sus lienzos con los pícaros y los niños mendigos.
            El color de los ángeles suena a otra época, tiene la virtud de transportarnos. Es verosímil porque somos capaces de ver-creer-sentir que caminamos junto a Murillo bajo esa luz y esos colores, que entendemos al artista, que nos asomamos a esa ciudad devastada por la peste que se va avanzando hacia su decadencia. Consigue este (hiper)realismo gracias a un estilo que tiende a lo poético, que se deja contagiar de lo barroco y de los claroscuros, y gracias también a la precisión de la autora a la hora de dibujar los escenarios. Eva Díaz Pérez sabe, y sabe tanto que lo cuenta con exhaustividad. Ella es generosa en detalles y en pequeñeces, en los matices. La novela, por otra parte, no tiene una estructura narrativa al uso; es decir, no hay un desarrollo cronológico de unos hechos. Son más bien capítulos sueltos que a modo de pinceladas va conformando un paisaje, van ayudándonos a entender al artista y su mundo.
            El color de los ángeles viene a humanizar la figura de Murillo, a enseñarnos el hombre que (sobre)vivía detrás del artista, a ponernos en valor su trabajo, su perfeccionismo, su aportación a la pintura. La autora comparte su sabiduría y nos lo cuenta con ternura y cercanía, con cierto carácter didáctico, señalándonos con el dedo lo fascinante, lo importante, lo curioso. Nos enseña los mercados del arte y la devoción, nos enseña esa ciudad fascinante y contradictoria, nos enseña el valor de la pintura. Y el lector sólo tiene que dejarse llevar, que disfrutar, que asentir. Porque ¿quién no necesita una guía como ella, como Eva Díaz Pérez?